lunes, 5 de abril de 2010

El tiempo pone a cada uno en su lugar...

Que "Los viejos rockeros nunca mueren" es una frase que gente con una longevísima actividad musical como los Rolling Stones, Bruce Springsteen, Neil Young o muchos otros sesentones, que todavía siguen dándolo todo por esos escenarios del mundo, nos han demostrado que es absolutamente cierta. Pero no solo son los viejos rockeros los únicos que no mueren, "Los viejos britpoperos" tampoco. Es el caso de los cincuentones Ocean Colour Scene que 20 años después de su formación siguen sacando discos de gran calidad como el que nos ocupa hoy, el recién publicado Saturday.



La banda de Simon Fowler y Steve Craddock se formó en Birmingham en 1990, aunque no fue hasta 1992 cuando publicaron su primer disco y hasta 1995 cuando adquirieron fama internacional, cuando su disco Moseley Shoals alcanzó el número dos en las listas de álbumes más vendidos del Reino Unido. Fama que se vio consolidada un año más tarde con su tercer disco, Marchin’ Already, hasta hoy el único disco del grupo que ha conseguido alcanzar la primera posición de las listas británicas, coincidiendo con el punto más álgido del Britpop en Europa.

Ocean Colour Scene, OCS como se les conoce normalmente, vivieron esa explosión, a pesar de una cierta notoriedad tanto en críticas como en ventas, siempre en un segundo plano, a la sombra de los dos grandes grupos que capitalizaron la corriente Britpop de la década de los 90, Oasis y Blur. Musicalmente no tenían nada que envidiar a ninguno de los dos, pero mediáticamente no tenían nada que ver, vendía mucho más las rivalidad de Albarn y los Gallagher, que cuatro chicos de Birmingham que no se metían con nadie, por lo que siempre fueron tratados con cierta dejadez, cierto desdén, circunstancia que lejos de afectarles les espoleó para sacar todo el partido posible a ese papel de segundones. La prueba más evidente es que siguen en el panorama musical, con más o menos éxito, cuando la mayor parte de aquellos grupos pertenecientes al Britpop desaparecieron.

Si algo distinguía a OCS del resto de grupos de su época era el gusto por la música americana, el soul, el rythm and blues y la música negra en general. Con cada uno de sus discos fueron capaces de evolucionar del típico sonido Madchester, tan habitual a principios de los 90, hasta un sonido mucho más personal, mucho más intimo, lejos de encasillamientos o etiquetas, tan habituales entre sus coetáneos, un sonido ligeramente descarriado de la música que se hacía en las islas en aquel momento, eso sí, sin renunciar a sus influencias, los principales grupos de la british invasión y el pop de los 60, The Who, The Kinks, Small Faces o los propios Beatles, pero con ramalazos de otros artistas menos "poperos" como Steve Winwood y la Spencer Davis Group o Paul Weller y The Jam.

Supongo que a estas alturas de la película, con más de 20 años de carrera y 9 discos de estudio a sus espaldas, OCS no pretende con su último trabajo convertirse en un fenómeno fan ni alcanzar las primeras posiciones en las listas de ventas, aun así este Saturday es un excelente trabajo, de lo más destacable de su carrera, lejos de los discos de la segunda mitad de los 90, pero posiblemente lo mejor que han hecho en los últimos años. Y es que aunque resulte paradójico no es tan difícil hacer un buen disco, sobre todo cuando se es buen músico y se tiene talento suficiente, y esto último les sobra a los chicos de OCS.

Para la producción de este Saturday han contado con uno de los productores más de moda en el panorama musical, Gavin Monaghan, responsable entre otros del sonido de dos de los grupos del momento, Editors y los americanos Kings of Leon, estos últimos, auténticos triunfadores de la pasada edición de los premios Grammy, donde se llevaron el máximo galardón. Este "Saturday" es sin lugar a dudas un disco excelentemente producido y que pese a llevar un ligero barniz de modernidad y de experimentar un pequeño cambio, debido sobre todo a su productor, mantiene el sonido característico y genuino de los de Birmingham de anteriores trabajos.

El disco comienza prácticamente a ritmo de pasodoble, con "100 Floors of Perception", pero tranquilos que son solo los primeros compases, pronto empiezan a aparecer sonidos reconocibles, un guiño a una de sus mejores canciones "Hundred Mile High City" y el sonido hipnótico del órgano que nos recuerda, y de qué manera, al "Baba O’Riley" de The Who. En definitiva, la mejor tarjeta de presentación para abrir este disco y toda una declaración de intenciones de lo que nos vamos a encontrar en el resto de cortes.

"Mrs Mayle" es otro trallazo, con dos partes bien definidas, una primera parte mucho mas soulera, con el empaque y la importancia que le proporcionan el sonido del piano y de las guitarras distorsionadas de Steve Craddock, y otra parte mucho más pop, mas folk incluso, muy al estilo de The Beatles en Rubber Soul o Revolver, un medio tiempo tranquilo y sosegado en el que destacan como siempre el sonido de las guitarras, esta vez acústicas, y una especie de bandurria o mandolina.

El tercer corte es el que da título al disco, "Saturday", una buena canción en la que sobresale la sección de viento-metal, que apoya al estribillo, y el piano, demostrando una vez mas que se mueven como pez en el agua entre melodías soul o rythm & blues. A mí personalmente no me termina de convencer el coro de fondo, demasiado ñoño, aun así no molesta en exceso. Una buena canción, sin más, pero lejos de las dos primeras que abren el disco.

Son varias las canciones de este "Saturday" que repiten la formula que tan bien les funciono en sus discos anteriores, "Just a Little bit of Love", "Harry Kidnap", "The Word" o "Fell in love on the street again" son todas canciones que podían aparecer en cualquiera de los discos de sus primeros años. Cada una con sus particularidades pero todas ellas son medios tiempos con ese aire intimista y melancólico tan característico, con arreglos orquestales, en casi todas ellas destacan los violines, y sobre todo, hechas a medida para la voz de Simon Fowler, que en este tipo de temas se maneja a la perfección y demuestra sus excelentes cualidades vocales. ¿Para qué cambiar algo que lleva 20 años funcionando?

Guiño a una de sus mayores influencias, Paul Weller y The Jam, en el tema "Old Pair of Jeans", una de mis preferidas del disco, uno de los temas más potentes de este trabajo, sonido de big band, soul elegante salpicado con rythm & blues, donde no faltan la sección de viento-metal, el piano y el coro femenino que está vez no sobra. Una vuelta de tuerca a su sonido, porque a pesar de ser un tema con tintes soul, no se parece a nada de lo que habían hecho anteriormente… y suena estupendamente.

La melodía de "Sing children sing" es reconocible 100%, suena a Ocean Colour Scene, a discos anteriores, pero esa "especie" de coro góspel la hace distinta, es una prueba más de lo que es este disco, sus sonidos y melodías de siempre pero adaptadas y modernizadas.

El primero de los singles, y otra de las grandes canciones de este Saturday es "Magic Carpet Days", quizás la canción con mas influencias del pop sesentero, perfecto el contrapunto del coro dulce del principio y el riff de mandolina, con el sonido mucho más rudo de las guitarras eléctricas en el estribillo. Un estribillo que se clava y que consigue que estés un buen rato tarareando. Otra de las canciones que nos demuestran que siguen estando en plena forma.



"Village Life" sigue la misma línea de esos temas en medios tiempos con cierto aire nostálgico, pero quizás esta es mucho mas folk que las anteriores, no tiene arreglos orquestales, y la guitarra acústica, la mandolina, tan utilizada en este Saturday, y un lejano sonido de acordeón llevan todo el peso de la canción. Los coros y la potente voz de Simon Fowler hacen el resto.

Pero no todo iban a ser buenas palabras y halagos para este Saturday, "Postal" sobra. No solo sobra, es que no llego a entender como han sido capaces de grabarla. Utilizando un poco la lógica puedo llegar a pensar que su productor tiene mucho que ver en ello, pero supongo que les habrá servido de experiencia para saber en qué tipo de canciones se encuentran desubicados. No digo que sea una mala canción, simplemente creo que no es el tipo de canción que ellos quieren interpretar. No pasa nada, es perdonable, una mala noche la tiene cualquiera.

"What’s mine is yours" es un curioso homenaje a otra de sus mayores influencias, The Beatles, en este caso al sonido de la última época de los de Liverpool, con un principio parecido al Honey Pie del álbum blanco, con el sonido del clarinete y del piano muy años 20, con la voz principal distorsionada como salida de un gramófono, y con una parte central interpretada a dos voces y unos coros que nos recuerdan a muchas de las canciones del propio álbum blanco o del Magical Mistery Tour.

El disco se cierra con "Rockfield", canción homenaje a los estudios de grabación donde se ha realizado el disco. El tema tiene ciertos toques orientales con el sonido de fondo de un shitar, instrumento hindú muy utilizado en la segunda mitad de los 60 por los Beatles, una muestra más de su influencia en el sonido de la banda, y que cierra el disco de una manera bastante digna.

Una de las muchas cosas buenas que tienen OCS es que en cada uno de sus trabajos se percibe que disfrutan con esto, y este Saturday es una prueba fehaciente de ello. Lejos de acomodarse han buscado nuevos sonidos sin renunciar a los que les hicieron famosos, sin renunciar a sus señas de identidad, pero siendo conscientes de que la evolución en el sonido de una banda es lo que la hace mantenerse viva. Quizás no fueron el grupo más representativo del britpop, pero si crecieron como banda en aquella época, veinte años después un nuevo y excelente trabajo sirve para demostrarnos que el britpop no estaba muerto… simplemente estaba descansando.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Bendita comercialidad

¿¿Biffy que?? Eso fue exactamente lo que pensé cuando leí hace apenas unos meses que los teloneros del concierto de Muse iban a ser los escoceses Biffy Clyro. Hasta ese día no había escuchado absolutamente nada de ellos, y eso que el disco al que hoy le sacamos las tripas, es su 5º trabajo, pero me extrañaba que un grupo como Muse, que cuida tanto sus directos, escogiese a "unos mantas" como teloneros de su gira Europea. Como suele ser habitual en estos casos me encomendé a los dos santos que suelen ayudarme en estas situaciones: San Google y San Youtube.



San Google me mostró el camino, Biffy Clyro son un grupo procedente de Escocia formado por el cantante y guitarrista Simon Neill y los hermanos gemelos Ben y James Johnston, que acababan de sacar nuevo disco, de titulo "Only Revolutions", y que su anterior disco "Puzzle" del año 2007 había obtenido unas excelentes críticas tanto de la prensa como del público. Pero el que verdaderamente me abrió los ojos fue San Youtube, ya que tuve la buena o mala suerte, según se mire, de elegir, entre los muchos videos que había, el de la canción "Many of Horrors", perteneciente a su último trabajo, y tengo que reconocer que me quedé asombrado.

Tras escucharla varias veces pensé: "estos tíos no pueden ser así de buenos", porque si todas eran de esa calidad o similar, me hubiese parecido un autentico pecado no haber sabido nada de ellos anteriormente. Tras descargarme el disco (prometo que no lo volveré a hacer) y después de escucharlo entero de una sentada, me llevé la pequeña decepción de que todas las canciones no eran tan espectaculares como "Many of Horror", pero también tuve la grata sorpresa de haber descubierto un extraordinario disco de un grupo, hasta ese momento desconocido para mi, con 6 o 7 canciones extraordinarias, sin lugar a dudas, de lo mejor que había escuchado en el ya lejano 2009.

Creo que la principal razón por la que no conocía a Biffy Clyro es porque no encaja perfectamente dentro de mis preferencias musicales. Después de escuchar sus primeros discos me doy cuenta que su sonido era mucho mas… digamos duro, de lo que estoy acostumbrado a escuchar. Aunque podemos encuadrarlos dentro de la mal llamada música "alternativa", donde prácticamente cabe todo el mundo, su rock alternativo estaba, hasta este disco, mucho más cerca del punk que del pop. En este último disco se han "suavizado", algo que a los que siguen su carrera desde los inicios, no ha sentado del todo bien, dicen que han perdido su frescura, su agresividad, su capacidad de impresionar, sus poderosísimos riffs de guitarra, que este no es el disco mas indicado para descubrirlos… a mi, por lo menos, me ha parecido mucho mas accesible que los anteriores, y por supuesto, una autentica delicia.

Biffy Clyro suenan en algunos momentos demasiado densos, pesa muy mucho su anterior etapa más heavy, de la que no consiguen sacudirse por completo, en algunos momentos con un parecido más que reconocible a Metallica. En su versión mas Light nos recuerdan a grupos como Foo Fighters o Weezer, de los que se declaran admiradores, con una facilidad pasmosa para construir excelentes melodías la mayoría de ellas apoyadas en sus tres instrumentos principales: guitarra, bajo y batería. Para grabar "Only Revolutions" eligieron al productor Garth Richardson y sobre todo a David Campbell, padre de Beck, un genio musical que en este trabajo ha sido el encargado de los excelentes arreglos orquestales, posiblemente una de las principales razones que han hecho que me enganchase a este disco, y que le proporcionan el carácter y el empaque suficiente para catalogarlo como discazo.

Tuve la "suerte", ente comillas, de verlos en directo como teloneros de Muse, y entrecomillo la palabra "suerte" porque los escoceses sufrieron una vez mas el conocido "síndrome del telonero", cuyos síntomas se caracterizan por un sonido mas bien defectuoso y porque el 95% de los asistentes están mas pendientes de que empiece el concierto y de apurar los últimos litros, que de prestar la mas mínima atención a quien está encima del escenario. Aun así, sorprendieron a todos con una rotunda puesta en escena y con varios temas guitarreros que dejaban claro que Biffy Clyro es un grupo a tener en cuenta, y prueba de ello es este "Only Revolutions".

El comienzo del disco es espectacular, con tres temas súper intensos y de excelente calidad que ponen el listón muy alto para el resto de composiciones. La primera de ellas, y segundo single, es "The Captain", un tema que sería una típica pieza rock si no fuese por los arreglos circenses, basados sobre todo en las trompetas, que le proporcionan una atmosfera muy lograda. "The Captain" es el primero de los grandes aciertos de David Campbell en cuanto a arreglos orquestales se refiere.

El primero de los singles extraídos de "Only Revolutions" es "That Golden Rule", posiblemente la canción mas Biffy Clyro del disco, la que más se parece a sus trabajos anteriores, donde destaca el sonido poderoso de la guitarra eléctrica y la voz desgarrada de Simon Neill. Los dos últimos minutos de esta canción son sin lugar a duda de lo mejor de todo el disco, la comunión establecida entre bajo, batería y guitarra con los violines y violonchelos es perfecta, un final muy del estilo de las composiciones que David Campbell realizó anteriormente con grupos como Metallica.

Cierra este terceto, "Bubbles", otro magnifico tema, mucho más lento que el anterior pero con varios cambios de ritmo, y sobre todo, un estribillo genial cantado en falsete a dos voces y un sensacional riff de guitarra. Con otro final para enmarcar, donde destaca el solo de guitarra realizado por Josh Homme, líder de Queens of the Stone Age, excepcional guitarrista y actualmente, uno de los gurús de la música alternativa, productor entre otros de "Humbug" el último trabajo de Arctic Monkeys.

Después del enérgico comienzo del disco, "God & Satan", viene que ni pintada para calmar los ánimos. Es la primera de las baladas del disco, con un comienzo basado en la guitarra acústica acompañando a la voz de Simon Neill, aunque a medida que avanza la canción van incorporándose el resto de instrumentos. Como todo el disco, esta magistralmente arreglada destacando las trompetas y el sonido de campanillas y triángulos.

"Born on a horse" es la rara de Only Revolutions, no suena parecida a ninguna otra, el sonido potente de guitarra aparece solamente en la parte final de la canción, siendo la batería y un maravilloso zumbido de sintetizador los que llevan el peso durante la mayor parte del tema. Es una de mis favoritas del disco, suena distinta, mas rítmica, mas funky, lo que demuestra la polivalencia de Simon Neill como compositor y Biffy Clyro como grupo.

Posiblemente "Mountains" sea la mejor canción de todo este disco, a pesar de que en principio no iba a formar parte del mismo. Es una excepcional canción en la que se mezclan influencias que van desde el rock progresivo hasta el pop. Una canción que golpea desde las primeras notas de piano y que va creciendo y creciendo hasta el final de la misma. Un himno en toda regla, la canción en la que mejor suena la voz de Simon Neill y toda una declaración de intenciones de hasta donde pueden llegar estos escoceses.



"Shock, shock, shock" es un tema rock, ni mas ni menos, nada de arreglos orquestales, ni violines, ni trompetas… ni gaitas, únicamente guitarra, bajo y batería, que no es poco, mucho mas en la línea de los discos anteriores. Un tema que suena muy bien pero que se queda corto comparado con la siguiente canción, "Many of Horror", otro de los grandes temas del disco. Un excelente tema en medios tiempos que tiene todos los ingredientes necesarios para convertirse en un himno. Excelentemente cantado y orquestado, con una maravillosa parte final de violines. Una autentica delicia.

A partir de aquí y hasta el final, el disco pierde un poco de calidad, se convierte en un disco mucho mas convencional, con canciones muy buenas pero, personalmente, creo que menos trabajadas que las de la primera parte de "Only Revolutions". "Boom Blast & Ruin" y "Cloud of Stink" son dos temas guitarreros, mejor el segundo que el primero, seguramente para los fans de sus primeros trabajos serán de lo mejor del disco, a mi me dejan un pelín frío.

"Know your quarry" es de las 3 canciones lentas del disco, la mas flojita, con un cierto ramalazo ochentero. Bien resuelta, pero siempre y cuando no te acuerdes de las 6 o 7 canciones que has escuchado en la primera parte del disco. Un disco que se cierra con "Whorses", la mejor de esta segunda mitad del disco. Una muy buena canción, con un trabajo vocal excelente, tanto solista como de coros, perfectamente llevada por el galopar de la batería y que cumple con las señas de identidad de Biffy Clyro, comienzo tranquilo, ritmo in-crescendo y los omnipresentes riffs poderosos de guitarra, una formula que funciona a la perfección y que remata con nota alta este "Only Revolutions".

Puede ser que con este último trabajo estos tres escoceses hayan renunciado al sonido con el que se formaron como grupo, el simple hecho de suavizar sus composiciones logrará que el disco sea mucho mas accesible para el gran público, pero debemos entender esta comercialidad no como algo negativo, sino todo lo contrario, ya que estamos hablando de un disco tremendamente cuidado y excelentemente producido. Normalmente no ocurre que el hecho de intentar llegar a un público más amplio suponga, como en este caso, reinventar tu sonido y hacer un disco de esta calidad, por lo tanto podemos agradecer a Biffy Clyro esa falta de rotundidad y de contundencia con respecto a discos anteriores. Lo que está claro es que de una forma o de otra, de un estilo de otro, más duros o menos duros, son un grupo que hay que tener muy en cuenta.

viernes, 15 de enero de 2010

Ante ustedes... una obra maestra

En el último artículo de este blog sobre los británicos Kasabian, afirmaba que su último trabajo me parecía un gran disco pero muy lejos de alcanzar el status de obra maestra, y que esto último solo está reservado para unos pocos. Pues bien, hoy tenemos a uno de esos grupos que pueden considerarse como "grandes" de la música moderna y que se encuentran entre "esos pocos" privilegiados capaces de crear una obra maestra, estamos hablando de Love y uno de los discos mas importantes de la historia de la música, un disco que cualquier crítico no dudará en colocarlo entre los mejores de la historia, y que a día de hoy, mas de 40 años después de salir a la luz, es capaz de emocionar, sorprender y entusiasmar a partes iguales… estamos hablando de Forever changes.



Love es uno de los grupos más importantes de la década de los 60, y a pesar de esto, uno de los que pasaron más desapercibidos. Formados en la costa oeste de los Estados Unidos por todo un personaje con mayúsculas, Arthur Lee, siempre se les colgó el cartel de perdedores, quizás porque siempre estuvieron a la sombra de otro de los grandes grupos de la Costa Oeste, The Doors. Y eso que personalmente, creo que la banda de Arthur Lee era mucho mas completa y con más talento que The Doors, pero estos tenían al Señor Morrison, todo un icono mediático, un ídolo de masas y posiblemente el mejor frontman de la historia de la música moderna.

Arthur Lee era un genio, y como todos los grandes genios, tenía una personalidad digamos un tanto particular. Nació en Memphis, pero se trasladó de pequeño a California, donde se convirtió en uno de los primeros hippies negros, toda una rareza. A pesar de estar verdaderamente castigado por los alucinógenos típicos del flower-power californiano, tenía un talento descomunal para la música. Para llevar su talento a la máxima expresión supo rodearse de un excelente grupo de músicos, Brian MacLean a la cabeza, y formar una de las primeras bandas multiétnicas, que le permitieron hacer y deshacer para conseguir un sonido único, basado en múltiples influencias como la emergente psicodelia, el folk y el rock de los sesenta principalmente.

Tras el fracaso en cuanto a ventas de su álbum predecesor "Da Capo", otra joya pero de menos quilates, Arthur Lee recopiló un buen puñado de maravillosas canciones para formar esta obra conceptual denominada "Forever Changes". Con la producción del propio Lee y con múltiples cambios en la formación, el disco se graba en 1967, uno de los años mas importantes de la historia de la música, en el que se graba, por ejemplo, el "Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band" de The Beatles o el año del disco de debut de The Doors. Un año en el que, siempre entre comillas, es "normal" que pasase desapercibido por parte del público y de la prensa, demasiado ocupados con los grandes grupos de la época.

Pero cuando verdaderamente "Forever Changes" ha encontrado su dimensión de obra maestra ha sido con el paso del tiempo. Un trabajo que se ha convertido en imprescindible en cualquier colección de música, repleto de auténticos himnos atemporales, excelentemente producido y arreglado de la primera a la última canción, con una orquestación muy atrevida para la época, introduciendo en algunas de las canciones violines, violonchelos, trompetas y otros instrumentos que hasta ese momento solo se habían atrevido a utilizar en sus discos grupos como The Beatles o The Beach Boys. Eso sin dejar atrás el sonido del rock de los 60, de las guitarras de Jimmy Hendrix o del folk mas limpio de The Byrds. En definitiva… un disco perfecto, tan perfecto, que hasta su portada es una auténtica delicia.

Y que mejor manera de empezar un disco perfecto que con una canción perfecta, "Alone again or", compuesta por Brian MacLean, posiblemente sea la canción más famosa de Love, y sin ninguna duda una de las mejores canciones de los 60. Una balada preciosa, con una letra triste que habla de soledad, que empieza siendo acústica y que se va trasformando en una pieza orquestal maravillosa, destacando sobre todo los coros y el solo de trompeta, algo que hasta ese momento nadie se había atrevido a hacer. Con todos los meritos y honores, una canción que ha pasado a la historia de la música… poco más se puede decir.



Pienso repetir la palabra joya muchas veces, pero es que el disco y las canciones que lo componen lo merecen, como por ejemplo "A house is not a motel", la canción en la que podemos ver al Arthur Lee mas rockero del disco, con un sonido de batería espectacular y con un papel fundamental para la guitarra eléctrica, al mas puro estilo Hendrix, sobre todo en ese extraordinario duelo guitarrero con el que acaba la canción, lo dicho, una auténtica joya.

"Andmoreagain" es otra pieza tranquila, otra balada muy al estilo del "Alone again or" que abre el disco, acústica y con unos excelentes arreglos orquestales, una de las canciones del disco en las que más transmite la voz de Arthur Lee. El bajo es uno de los principales protagonistas de "The daily planet" con un ritmo machacón y con mucha mayor presencia que en temas anteriores, acompañado por la omnipresente guitarra acústica. Es en este tema donde aparecen los primeros trazos de psicodelia.

Brian MacLean firma otra excelente canción con "Old man", una deliciosa balada que tiene la particularidad de ser la única canción de todo el disco que interpreta el propio MacLean, y no Arthur Lee, resolviendo la canción de una manera excelente.

"The red telephone" repite la formula mágica del disco, guitarra acústica y arreglos orquestales, que no por repetida deja de ser sorprendente, esta vez le toca el turno a los violines y violonchelos, con una letra oscura, muy oscura, casi negra, en la que Lee habla de que preferiría estar muerto y un final hipnótico con ese "freedom, freedom" que te atrapa. Otra excelente canción.

La siguiente canción es una de las canciones con el titulo mas largo de la historia de la música, "Maybe the people would be the times or between Clark and Hilldale", y una de mis preferidas del disco, maravillosa de principio a fin, con la guitarra acústica y la trompeta acompañando a Lee durante toda la canción, especialmente en ese "quejido" eterno que deja a Lee prácticamente sin respiración y que la replica de la trompeta lo convierte en uno de los mejores momentos de todo el disco.

El principio de "Live and let live" engaña, empieza mucho mas lenta de lo que luego llega a convertirse, en una de las piezas mas rockeras de este "Forever changes", gracias sobre todo a otro poderosísimo e interminable solo de guitarra, esta vez eléctrica, de John Echols y un final contundente.

"The Good Humor Man He Sees Everything Like This" es un tema tranquilo, con varias partes orquestadas con cierto toque infantil, nostálgico, como si Lee hiciese un guiño a los recuerdos de su infancia. Pero lo verdaderamente destacable de esta canción es su final, actualmente con cds y mp3 sorprende menos, pero en vinilo, el efecto provocado es curiosísimo ya que un desajuste en la orquestación da la sensación de que el disco se ha rayado.

Posiblemente el tema mas folk del disco sea "Bummer in the summer" un tema que habla de desamores veraniegos, que nos recuerda a Dylan y que suena típicamente americano, una vez mas con esa extraordinaria guitarra acústica de fondo.

Y un disco perfecto tiene que acabar con un tema perfecto, la enésima joya de "Forever changes", se trata de "You set the scene", un tema extraordinario que realmente podíamos decir que son dos temas distintos unidos por un bridge instrumental. Un tema en el que destaca la presencia del violonchelo, la perfecta ejecución de Hal Blaine a la batería, el bajo y la trompeta y que remata en un apoteósico final al más puro estilo sinfonía de Beethoven. Un lujazo de canción que invita a volver a escuchar el disco una y otra vez y que cierra ese circulo perfecto llamado "Forever changes" compuesto por 11 temas extraordinarios.

Yo soy un ferviente admirador de la música de los 60, algunos de mis discos preferidos de esa época si puede ser que puedan sonar a "antiguo", aunque personalmente creo que ese es su principal encanto, pero en el caso del disco de Love, es un disco antiguo que no suena a antiguo, al contrario, los 40 años de vida son prácticamente imposibles de percibir, son canciones que nunca pasarán de moda y que perdurarán por siempre. Un disco maravillosamente producido, interpretado, sentido y escuchado. Un disco que sin duda está entre los mejores discos de la historia, este sí, con este no hay dudas, "Forever changes" son palabras mayores, señoras y señores… ante ustedes una obra maestra.

sábado, 2 de enero de 2010

Kasabian por fin suena a Kasabian

Lamentablemente para los que nos gusta la música procedente de las islas británicas, el talento o la calidad de los grupos ingleses en los últimos años es, a mi gusto, bastante mediocre. Salvo algunas, y conocidas por todos, excepciones, parece que nadie da con la formula para hacer, ya no solo buena música, sino algo distinto. Las ideas se han acabado, todo lo que nos llega no deja de ser más de lo mismo, cada día es más complicado que algún grupo tenga la capacidad de sorprendernos.

Kasabian, no son los Beatles, ni los Rolling, por supuesto que no, tampoco van a cambiar la historia de la música, pero si son una de las bandas mas notables del mal llamado “britpop” actual. Los muy puñeteros, tienen la frescura suficiente como para provocarnos cierta “sorpresa” cada vez que escuchamos alguno de sus trabajos. Exactamente esto, sorprenderme, es lo que me ha ocurrido con su último disco, “West Ryder Pauper Lunatic Asylum”, publicado el pasado mes de Julio.



Para los que no conozcáis a Kasabian, este es su tercer trabajo, el primero titulado “Kasabian” fue publicado en 2004 y a día de hoy es considerado uno de los mejores discos de la década por la crítica especializada. Singles como “Club Foot”, “L.S.F.”, “Processed Beats”, “Reason is Treason” o “Cut off” ocuparon los primeros puestos en las listas de éxitos, además, el hecho de acompañar a Oasis en su gira por Europa les proporcionó gran notoriedad entre el público, que confirmaron 2 años mas tarde con su segundo trabajo “Empire”. Las constantes comparaciones de la banda con los grupos creadores del sonido “Madchester”, como Stone Roses o Happy Mondays, o con bandas importantes de los 90 como Primal Scream u Oasis han hecho que cada trabajo de Kasabian sea esperado con impaciencia por crítica y fans.

Antes de que el disco saliese a la luz se podía prever un ligero cambio en el sonido de Kasabian, varias razones apuntalaban esta teoría, la primera, y de mayor peso, es que la dupla compositora de los dos primeros discos formada por Chris Karloff y Sergio Pizzorno se rompió tras la publicación del segundo disco con la marcha de Karloff del grupo, la segunda de las razones, es que el hombre elegido para la producción del disco fue Dan The Automator productor de reconocido prestigio en el mundo del rap y hip-hop responsable, entre otros, de los discos de Gorillaz. Con estos ingredientes se podía esperar que el sonido evolucionase hacía los ritmos bailables, música electrónica, disco-funk, etc. pero sin perder las raíces del grupo: sonido Madchester, psicodelia, potentes riffs de guitarra, en definitiva, sin perder el sonido de sus dos primeros trabajos.

Con “West Ryder Pauper Lunatic Asylum”, Kasabian logra solventar, lo que para mi, era su mayor problema, y es que en sus dos primeros discos la calidad de los singles, con respecto al resto de canciones que componían el disco, era bastante evidente, sobre todo en el segundo disco, demasiadas canciones de relleno, demasiada morralla, que provocaban que el disco no fuese del todo redondo. En su nuevo trabajo, y pese a que sigue habiendo canciones no tan buenas, logran que el disco sea muy compacto, que se pueda escuchar de principio a fin sin tener que preguntarse porque han incluido alguna que otra canción. Como bien dijo su guitarrista y compositor, Sergio Pizzorno, el disco se puede considerar como la banda sonora de una película imaginaria.

Una película que comienza de la mejor manera posible, con “Underdog”, segundo single del disco y una de las mejores canciones del mismo. Con un comienzo hipnótico y un potentísimo riff de guitarra, podemos notar ya desde el primer corte la mano de su productor. Sonido muy de los 70, psicodélico, adornado por la potente y característica voz de Tom Meighan, que incluso parece que hiphopea, todos estos ingredientes redondean un corte excepcional que abre el disco de una manera brillantísima.

Segunda canción y de nuevo otro de los mejores temas de este álbum, esta vez le toca el turno a la discotequera “Where did all the love go?”, canción con un ritmo muy intenso, con toques de música electrónica y algún que otro ramalazo oriental, que la convierten en un temazo muy bailable.

El tercero de los temas es “Swarfiga”, canción instrumental con aires psicodélicos y con un ritmo machacón y repetitivo que sirve de puente para mi preferida del disco “Fast Fuse”. Un temazo con mayúsculas, con un sonido de guitarra increíble, con un ritmo súper acelerado al mas puro estilo del garaje americano de los 60, de grupos como The Seeds o The Standells, una canción perfecta para pertenecer a la banda sonora de cualquiera de las películas de Tarantino. Solo un calificativo, genial.

“Take Aim” es un tema mas tranquilo, que viene bien después del subidón provocado por “Fast Fuse”, una vez mas la psicodelia está presente en esta canción, esta vez mezclada con algo de folk. La canción comienza con una sección de cuerda y viento que le proporcionan cierto intimismo a pesar de ser una canción muy bailable. Este corte es el primero de Kasabian en el que la voz solista es Sergio Pizzorno, con un resultado mas que aparente.

La canción “Thick and Thieves” es un reconocible homenaje a los hermanos Davies y a sus Kinks, una mezcla de pop y folk que es de lo menos relevante del disco. La pretenciosa “West Ryder Silver Bullets” es una de las dos canciones de este trabajo que parecen sacadas de un western, un western psicodélico, curiosa mezcla, es un tema totalmente americano que empieza con la voz de la actriz Rosario Dawson, tampoco es de lo mas destacable del LP, aun así es una buena canción.

El primero de los singles fue “Vlad The Impaler”, a pesar de no ser la mejor canción del álbum, es una excelente canción. Tiene un ritmo que engancha, un riff de guitarra distorsionada poderoso y un estribillo repetitivo con ese “Get loose, get loose” que acaba metiéndose en la cabeza. Este es otro de los temas en los que se nota más la labor de Dan The Automator. El título y el video de esta canción son acertadísimos, porque es cierto que la canción, sobre todo su principio, suena a película de terror de serie B, a aquellas películas de los 70 de Jess Franco y Paul Naschy. Un sonido muy conseguido.

“Ladies and Gentlemen, roll the dice” es una de las dos, podríamos decir, baladas del disco, es posiblemente la canción que suena mas sesentera. El sonido característico de la guitarra, los coros y el órgano son elementos comunes en grupos como Herman´s Hermits o incluso los primeros Rolling. Personalmente creo que Kasabian no son un grupo de baladas y aunque en todos sus trabajos anteriores proponen un par de ellas, creo que se manejan mucho mejor y con mejor resultado en otro tipo de canciones.

Psicodelia beatleiana para la siguiente canción, “Secret Alpahabets”, un tema en medio tiempo con unas conseguidas armonías vocales, al mas puro estilo del “Revolver” de los 4 de Liverpool y un final mas que decente con una sección de cuerda, a pesar de esto, la canción está un poquito por debajo del resto del disco.

Tenemos que irnos hasta el penúltimo corte del álbum para encontrar otra de las joyitas que nos esconde este “West Ryder Pauper Lunatic Asylum”. Se trata de “Fire”, el segundo de los temas que suenan a western. Un tema que empieza sonando a blues que nos recuerda a The Doors, pero que rompe en un estribillo discotequero, con coros muy setenteros al mas puro estilo de Boney-M, si, si, de Boney-M. Un tema excepcional, magníficamente resuelto por los de Leicester, que sin duda está entre sus mejores canciones.



El disco se cierra con una balada, “Happiness”, la segunda canción interpretada por Pizzorno, con un ligero tufillo a Primal Scream. Un final de disco con cierta elegancia, la que le proporcionan la guitarra acústica y el piano y que remata con un coro femenino de gospel, quizás demasiado presuntuoso. Definitivamente pierden fuerza y calidad cuando se meten en temas lentos.

Un excelente trabajo, con una producción muy cuidada, posiblemente su mejor álbum, no llega a ser una obra maestra, eso es algo muy complicado, pero nos proporciona las suficientes razones como para confiar en sus próximos trabajos, y sobre todo consigue eliminar de un plumazo la etiqueta de Kasabian como aquel grupo que se parece a Oasis, a Primal Scream o a otros grupos. A partir de “West Ryder Pauper Lunatic Asylum”, Kasabian suena a Kasabian y eso es un paso muy importante, ah y por cierto… suena estupendamente.

martes, 22 de diciembre de 2009

The Temper Trap, un grupo con grandes aspiraciones

Se acercan las fechas de Navidad, es hora de hacer balance de lo ocurrido en estos últimos 12 meses, de analizar todo lo que ha pasado durante el año, ya sea bueno o malo, de las cenas de empresa, de la lotería, de las cañitas con los amigos, del programa de Nochebuena con Raphael y de ver Sonrisas y Lagrimas el día de Navidad.

Esto es un blog de música, pero tranquilos, no pienso daros mi opinión sobre como cantan los niños de San Ildefonso, o sobre la enésima versión de El tamborilero, o sobre las archiconocidas canciones de la ejemplar institutriz y los hijos del Capitán Von Trapp. El post de esta semana va dedicado a una de las mayores sorpresas del año. Uno de los grupos que ha irrumpido con más fuerza en este 2009 que se acaba, no tanto por sus ventas o por sus éxitos en las listas, sino por la calidad de su disco de debut. Estamos hablando de los Australianos The Temper Trap.



El disco en cuestión se titula “Conditions” y ha sido producido por Jim Abbiss, productor entre otros de los primeros discos de Arctic Monkeys o de Kasabian. Aunque el single de presentación se publicó a principios de año, el álbum tiene apenas unos meses, así que es normal que no os suenen de nada y que no hayáis oído hablar de ellos, son demasiado “nuevos”. Yo los descubrí hace poco mas de un mes, por casualidad, escuche su primer sencillo “Sweet disposition” y desde ese momento no paré hasta descubrir de quien era esa canción y sobre todo… quien era el que cantaba.

Y es que, personalmente, creo que ese es el principal reclamo del grupo, la voz de su cantante de origen indonesio, Dougy Mandagi. El disco es un lienzo en blanco hecho a su medida para que lo pinte de miles de colores, tonos y registros. Hay canciones en las que Mandagi nos recuerda a Morten Harket, cantante de a-ha, a Roland Gift de los Fine Young Cannibals, a Prince, a Mika, a Chris Martin y a su falsete, tan característico en el vocalista de Coldplay, incluso, y aquí me pongo de pie, en el tema “Soldier’s On” el indonesio me recuerda al gran Eric Burdon, alma de The Animals, y una de las mejores voces de la historia de la música moderna. Como podréis comprobar voces muy distintas entre si pero todas ellas grandes voces.

Pero la voz de Mandagi no es lo único destacable en The Temper Trap, los australianos son un grupo con grandes aspiraciones, tantas como que en su disco de debut me recuerdan a U2, que ya es empezar fuerte, mas concretamente al sonido característico de la guitarra de The Edge. También han reconocido públicamente que sus influencias son tan dispares como Massive Attack o Radiohead, de estos últimos es totalmente normal, ¿hay algún grupo de música digamos “alternativa” que no tenga influencias de Thom Yorke y Radiohead? Lo que está claro es que si siguen por este camino, no sería de extrañar que en su próxima gira cambiasen las salas pequeñas por los grandes estadios y es que creo que cumplen todos los requisitos para convertirse en un grupo de grandes masas, que lo terminen siendo o no… el tiempo nos lo dirá.

“Conditions” es un excelente álbum de debut. Un disco muy bien elaborado, con únicamente 10 cortes, no son necesarios mas si la calidad de los temas es buena, con 3 o 4 canciones que destacan sobre el resto, pero en líneas generales el nivel de todas ellas es elevado. Con un sonido difícil de etiquetar, no entra dentro del pop más convencional ni del rock, tiene canciones que bien podían sonar en una pista de baile o ser cantadas por 20.000 personas en un gran recinto, y eso quizás es lo que les hace mas atractivos.

El disco comienza con “Love lost”, de lo mejor del disco, al principio dudas entre si has puesto un disco ochentero de los que sonaban en las discotecas de moda de la época o los grandes éxitos de Jimmy Sommerville y sus Communards, pero una vez superados los primeros compases, explota en una melodía con un mas que reconocible riff de guitarra, que podía ser extraído de cualquiera de los discos de Coldplay. La calidad de los coros y el incesable sonido del órgano la convierten en una magnifica canción para abrir el disco.

El segundo tema es “Rest”, una de mis preferidas del disco, prácticamente imposible no quedarse enganchado con ella, con un excepcional despliegue de facultades vocales por parte de Mandagi que hace lo que quiere con la canción apoyado, en los casi 4 minutos que dura, por un ritmo de batería constante que aporta a la canción un punto de agresividad maravilloso sin llegar a saturar. Un tema muy del pop de los 90, con un corte muy similar a grandes composiciones de los Stone Roses como “I am the Resurrection” o “I wanna be adored”… casi ná

La siguiente canción es “Sweet disposition”, primer single del disco, un single arrollador, una canción que suena a todo y a todo bueno, a melodías y sonidos perfectamente reconocibles, pero que no por ello le restan calidad a la canción, que para mi gusto es de una calidad indudable, de lo mejor que se ha hecho durante el 2009.




Estos chicos se atreven con todo como queda demostrado en “Down River” y en “Soldiers on”, distintas a todas las demás del disco. La primera con un toque folk, ayudado por el sonido de la guitarra acústica, de la percusión e incluso de la pandereta. Perfectamente interpretada a dos voces y con unos coros finales muy conseguidos. La segunda es la más lenta del disco, gran parte de la misma se apoya únicamente en la guitarra y la voz de nuestro amigo Indonesio, que de nuevo vuelve a dar una exhibición, aunque la canción no es de mis preferidas del disco, no puedo negar que está magníficamente ejecutada, y sobre todo, magníficamente cantada.

De nuevo giro radical al disco con “Fader”, pop puro y duro, un sonido mucho mas convencional para el segundo sencillo del disco, con un corte muy similar al “Spitting Games” de Snow Patrol, aunque el de los australianos ligeramente mas pausado y mejor cantado.

“Fools” y “Resurrection” son las dos siguientes, dos buenas canciones, que no es poco, pero no me dicen lo mismo que el resto del disco, aun así suenan estupendamente y en ningún caso se puede decir que son canciones de relleno.

El tercer sencillo del disco es “Science of fear” otra magnifica canción, posiblemente la canción del disco en la que se puede percibir mas la influencia de “Radiohead”, sobre todo en el riff de guitarra con el que arranca la canción y en los bridges entre estrofas, repletos de ruidos, distorsiones, voces, todo ello muy del estilo de OK Computer, para una canción perfectamente resuelta y sin duda una de las mejores del disco.

El disco acaba con el tema instrumental “Drum Song”. No se muy bien el sentido que tiene incluir un tema instrumental en el disco, quizás son conscientes que en algunas ocasiones la voz de su vocalista eclipsa al resto del grupo y quieren desquitarse con este corte, pero creo que no era necesario, la calidad de Temper Trap como músicos queda demostrada en los 9 cortes anteriores. Batería, batería y mas batería y cuerdas pulsadas a lo Shadows para cerrar un excelente trabajo.

Que Temper Trap son un grupo que apunta alto no hay ninguna duda, su álbum de debut es una clara muestra de ello, siempre nos queda la duda de si serán capaces de mantener el nivel compositivo mostrado en este trabajo, y que no se queden en un grupo de un único disco, si ocurre esto último, ya nos habrán dejado para el recuerdo un par de canciones magnificas, pero si por el contrario deciden mantener esa búsqueda de nuevos sonidos en sus próximos trabajos, creo que tenemos Temper Trap para rato, eso espero, porque una voz así no se puede dejar escapar.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El Sol sale por Tres Cantos

Quizás a estas alturas de la película, escribir un artículo sobre los madrileños Vetusta Morla sea algo que ya han hecho miles de webs, de revistas e incluso miles de blogs, pero en este 2009 que acaba sería injusto no hacer mención de uno de los grupos con mas calidad que han irrumpido en el panorama musical español en los últimos años.

Yo siempre me he considerado un hereje, he renegado de la música que se hacía de los pirineos hacía abajo en los últimos 25 años. Salvo en contadísimas excepciones, algunas de ellas por calidad y otras por cierto respeto a la trayectoria de un determinado cantante o grupo, pienso que la música actual española atraviesa un momento de crisis, maldita palabra, grandísimo.

Es por esto que el hecho de que, en un país dominado por grupos con cantantes que salen en la tele y que llenan plazas de toros de quinceañeras, aparezca de buenas a primeras un grupo de la calidad de Vetusta Morla, es al menos motivo suficiente para abrir la ventana de par en par y que una bocanada de aire fresco entre por los pulmones.



Vetusta Morla, llevan varios años en esto de la música, tantos como 9, ya que sus primeras grabaciones son del año 2000, en esos primeros temas utilizaban el inglés en algunas de sus composiciones, pero pronto se dieron cuenta que un grupo de su calidad vocal y musical no necesita parecer “de fuera” para sonar bien y ya en su siguiente grabación, todos los temas estaban cantados en castellano.

Desde el principio se ha notado que tenían claro lo que querían hacer, han preparado su disco de debut con mimo, lo han ido cocinando a fuego lento, cuidando hasta el mas mínimo detalle, tanto en la composición como en la producción, incluso tomando el riesgo de hacerlo en su propia productora, han ido escogiendo muy mucho los temas que iban a aparecer en su primer trabajo. Como resultado de todo esto han “dado a luz” una autentica maravilla…Un día en el mundo, en su mundo, un mundo repleto de buenas canciones.

¿Y a que suena Vetusta? Pufff que pregunta más difícil!!! Vetusta suena a algo conocido, algo que te suena, algo que ya has oído antes, pero no sabes donde, lo que si tienes claro es que suena mejor que eso que no recuerdas. Es verdad que tiene cosas de otros grupos, todo el mundo tiene influencias, tiene ciertos toques de Iván Ferreiro y sus Piratas, chispazos del mejor pop Inglés e incluso de clásicos como los Beatles, pero sobre todo tiene un cantante, Pucho, con una voz carismática, una voz que en directo asombra, a la altura de los mejores “Frontman” de la música actual y un grupo de músicos excepcionales que hacen que Vetusta suene como suena.

Que hoy en día de un disco de 12 canciones se puedan sacar 4 o 5 buenas, es prácticamente un milagro, en “Un día en el mundo” hay 8 o 9 temas que son esplendidos, pero esto no es lo mejor, los otros 3 o 4 temas que no son tan buenos, son canciones que el 90% de los grupos españoles no llegarán a componer en toda su carrera musical, es una pequeña muestra de la calidad de este trabajo que aunque salió a la luz en 2008 ha sido este año cuando ha llegado al público con más fuerza.

El disco empieza con toda una declaración de intenciones, una “Autocrítica” deliciosa que comienza pausada, tranquila, pero que poco a poco aumenta su ritmo, con una letra dura, con una marcada pronunciación de esa “puta” que se viste y hace pensar que todo va bien, y con ese final que nadie se cree pero que engancha y hace que estés deseando que empiece el segundo corte.

Un segundo corte aún mejor, “Sálvese quien pueda”, una de las mejores canciones del disco, sin duda, una autentica maravilla escucharla en su versión de estudio y en su versión en directo y que junto con “Un día en el mundo”, canción que da titulo al disco y primer single, completa esa trilogía de canciones que conforman un inicio de disco eléctrico, ágil, espectacular.

Pero después de tres trallazos es necesario calmar los ánimos y para ello que mejor que un corte melódico, lento, dulce, una joya, “Copenhague”, donde la voz de Pucho encaja perfectamente, esta vez mucho mas suave y calmada que en los temas anteriores y donde destaca el sonido de fondo del xilófono de Jorge González, que proporciona a la canción un puntito mas para convertirla en un canción extraordinaria.

La siguiente canción es “Valiente”, una canción que se ha convertido por meritos propios en santo y seña del grupo, que en sus directos funciona a las mil maravillas y que provoca una comunión total con el público, como bien se puede comprobar en el videoclip grabado en la Sala Joy Eslava durante una actuación en directo.



Personalmente creo que el disco baja de extraordinario a muy bueno con las siguientes cuatro canciones, “La Marea”, “Pequeño desastre animal”, “Año Nuevo” y “La Cuadratura del Circulo”, las tres primeras mas tranquilas y la última “La Cuadratura del Circulo” mucho mas violenta con un estribillo rompedor, un repaso a la geografía de la EGB con un ruido de fondo de… bidón!!! golpeado magistralmente.

El disco vuelve a encumbrarse con las dos siguientes canciones, “Rey Sol” y “Saharabbey Road”. La primera, la más “británica” del disco, con un sonido de guitarra que bien podía aparecer en cualquiera de los primeros discos de Radiohead y un abuso perfecto de batería, que dan ritmo a uno de los temas mas redondos del disco, y la Segunda un guiño a Los Beatles y la canción de Vetusta por excelencia, con ese punto de folklore que hacen de “Saharabbey Road” la canción perfecta para cantar, saltar, bailar, disfrutar… una canción que sin duda alguna no se llevará ni la tormenta ni el tiempo.

Y después de tanto salto es el momento para coger aire, para tranquilizarse, es el momento de “Al respirar”, de acabar el disco con un tema sensible, con un comienzo intimo, en el que se oye como Pucho coge aire en cada estrofa, una canción que hace falta en un disco como este y que pone el colofón perfecto a un trabajo continuado de casi 9 años.

Da gusto poder comentar un disco tan bueno como “Un día en el mundo”, mucho más si ese disco se ha hecho en España. Un disco que demuestra que se puede hacer buena música en nuestro país, que entre tanta mediocridad y tanta sombra de vez en cuando puede entrar por la ventana un rayito de sol, por muy pequeño que sea, un sol que desde el 11 de Febrero de 2008 día tras día sale por Tres Cantos.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Evolución, evolución, evolución!!!

El abanico de posibilidades que tenía para inaugurar mi blog era extenso, pero creo que el disco elegido para ello es merecedor de tal honor, los "afortunados" son los Arctic Monkeys, la banda de Alex Turner y su último trabajo "Humbug".



Con su nuevo trabajo, los de Sheffield dejan claro que no son flor de un día, que no son únicamente esa banda de adolescentes que revolucionó el mundo de la música allá por 2006 con su aparición en myspace, siendo increíblemente famosos antes de publicar ningún disco y que acapararon miles de premios con sus dos primeros trabajos. En este disco demuestran que son unos excelentes músicos, que el talento de Turner no tiene límites y sobre todo que son capaces de, en apenas tres años, variar completamente su estilo musical sin perder su sello, sus fans y sus ventas.

Desde los primeros días de grabación del disco se intuía un cambio, ese cambió se debía principalmente al encargado para realizar la producción del disco, Josh Homme, líder de los californianos Queens of the Stone Age y uno de los artistas favoritos de los de Sheffield. Homme se los llevó a California, a su estudio de grabación en pleno desierto para dar un aire totalmente distinto al disco.

Y ese nuevo aire no pudo ser más acertado, la primera canción del disco "My Propeller" suena a eso, a desierto, un sonido mucho más crudo y oscuro que los anteriores trabajos y que nos hace presagiar que el resto de cortes del disco van a ser una tremenda sorpresa. La segunda canción es el primer single del disco, "Cryin' Lightnin'" que recibió muchas criticas al ser elegida como primer sencillo, y es que no es la mejor canción del disco ni de lejos, pero si tiene ese toquecillo mas comercial, aun así, a mi personalmente me parece un tema excelente y que engancha.

El toquecillo, y repito lo de toquecillo, mas comercial continua con "Dangerous Animals" y "Secret door", para este que escribe las dos canciones menos buenas, pero es que el nivel es altísimo sobre todo a partir de "Potion Approaching" hasta el final. Se puede intuir que a partir de esta canción los Arctic Monkeys y sobre todo Turner han hecho lo que les gusta, han dejado atrás ese rasgueo de guitarra y esos estribillos machacones de sus primeros discos para sacarse de la manga 6 maravillas.

Turner deja de hablar en las canciones y nos demuestra que es un excelente cantante además de un excelente músico, algo que ya nos había dejado claro en su escarceo con Miles Kane en The Last Shadow Puppets, pero que por si había alguna duda nos lo vuelve a demostrar en joyas como "Fire and the Thud" o la que para mi es la mejor canción del disco "Cornerstone", una canción redonda, genial, con un regustillo a antiguo, a sonido de los 60 que invita a escucharla una y mil veces.



Lo mismo ocurre con las dos siguientes "Dance Little Liar" y "Pretty Visitors", dos trallazos en los que cuesta creerse que es el mismo grupo de discos anteriores, aparecen elementos poco utilizados hasta ahora por los Arctic Monkeys, como son los coros o el órgano que te envuelven en una atmosfera aspera sobre todo en "Pretty Visitors" quizás la canción que mas recuerda a QOTSA y a Josh Homme pero que en la voz de Alex Turner se convierte en una joya de un valor incalculable.

El único fallo que se puede encontrar en todo el disco es que se acaba, solo 10 cortes que nos saben a muy poco, sobre todo si la última canción es otra excelente canción como lo es "The Jeweller's Hands" de la que me atrevería a decir que tiene un sonido que me recuerda a Amy Winehouse... quien me iba a decir a mi que algún día los autores de "The View from afternoon" iban a sonar como la señorita Winehouse, pero de eso se trata en el mundo de la música, de evolución, evolución y mas evolución.